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Conan en México es un éxito.

Con información de NY Times.

Cuando fuiste a Cuba en 2015, la relación entre ese país y Estados Unidos pasaba por cambios fuertes. Ahora, la relación entre México y Estados Unidos está en una situación de cambio similar. ¿Eso es lo único que motivó la visita?

Todo empezó con Cuba, cuando fui y me di cuenta de que mi humor va muy bien con estar en medio de otra cultura y que la gente se ría de mí. Nada me da más gusto que hacer reír a la gente que, primero, no sabe que soy una celebridad —lo que sea que eso signifique— y, segundo, lo hace pese a que no habla el mismo idioma, gracias a mis expresiones faciales o porque hago el ridículo.

Fui a Cuba, estuvo muy bien, y luego viajé a Armenia y a Corea del Sur. Y, con la tensión que empieza a aumentar con México, se me ocurrió venir aquí. No soy un comediante político, creo que no soy chistoso cuando estoy enojado y quiero hablar de mis puntos de vista sobre la política. Pero sí puedo lograr conectarme con la gente. Entonces pensé que sería un buen momento para venir a México, ver cómo se sienten los mexicanos y que ellos fueran los verdaderos protagonistas del programa.

Muchos ya se han burlado de mí, era el turno de México.

Jugaste un partido de fútbol en un parque con Giovani dos Santos, parte de la selección mexicana. Fuiste padrino de una quinceañera. ¿Cómo decidieron que esos serían los segmentos sobre México o qué partes querían destacar?

Hicimos algo de investigación y preguntamos a las personas de aquí qué se les ocurría que podríamos hacer. Los jóvenes que estaban jugando fútbol eran muy buenos y yo soy malísimo. Me puse, intencionalmente, unos shorts que eran embarazosos. Tengo piernas muy largas y delgadas y lo último que debería de hacer es usar shorts tan cortos, pero decidí que era el espíritu apropiado para México. Después de jugar un rato, le dije a los veinteañeros con los que estaba que si podía traer a un amigo y saqué a Giovani, y la cara que pusieron todos… para eso vine a México. Quería que fuera algo positivo.

Igual lo de la quinceañera, no sé a quién se le ocurrió. Pero fui el padrino, me vestí de gala, le di un regalo y hasta di un discurso en español. Fue una experiencia fascinante, porque es una mezcla de culturas. La chica, Marisol, tiene ascendencia de Oaxaca y primero traía un vestido con el que parecía Frida Kahlo, con muchos colores y detalles. Luego se cambió y bailó música de Michael Jackson ¡y todo fue fantástico! Te das cuenta de que es una niña de quince años igual que en cualquier otro lugar. Tengo una hija de trece y ahora hasta consideraría que tenga una fiesta de quinceañera, con una mezcla irlandesa (sus ancestros provienen de Irlanda).

Aunque era imposible evitar la política y hay otras partes en las que decidimos lidiar directo con ella. Salí con una alcancía que decía “Para el muro” para pedir dinero. “Nos dijeron que ustedes pagarían”, les decía a todos. Y lo mejor es que se reían.

¿Lograste recaudar algo?

No. La gente lo tomó muy a la ligera, un hombre me dio un boleto de autobús usado, otros pusieron basura. Y yo solo hacía de desubicado: “No entiendo, ¿nadie vino aquí a negociar esto con ustedes?”. Son tiempos bastante sombríos para muchas personas, tanto en Estados Unidos como en México, entonces es algo bueno encontrar estos detalles, humanizar la situación.

Lo que más me entristeció, de hecho, fue ver cuántos mexicanos sienten que todo Estados Unidos quiere que se construya el muro. Lo único que les llegan son las imágenes de gente en mítines con su gorra roja gritando: “¡Construyan el muro!”. Quería transmitirles que mucha mucha mucha gente no votó por Donald Trump y que los que lo hicieron tenían distintas razones. Y que realmente creo de corazón que la mayoría de los estadounidenses tiene sentimientos cálidos hacia México y aprecia las contribuciones que México ha hecho en Estados Unidos.


Ese es un mensaje que querías transmitir a los mexicanos. Pero ¿cuál es el mensaje sobre México que te parece más importante destacar en Estados Unidos después de tus experiencias aquí?

Quería que la parte central fueran estas personas increíbles con las que hablé. Subimos a la cima del Ángel de la Independencia para una toma aérea que muestra a la ciudad tal y como es: vasta, diversa, con tanto que hacer y tanto que ver.

Nunca me han tratado tan bien en mi vida que como lo hicieron los mexicanos. Hay enojo sobre lo que está haciendo el gobierno estadounidense y las cosas hirientes que ha dicho, pero espero que el mensaje sea justo esa bienvenida cálida. Que los estadounidenses vean esa calidez, y lo hermosos y chistosos que son los mexicanos.

¿Cómo trabajó tu equipo para evitar caer en estereotipos?

Queríamos mostrar de todo un poco y mantener una sensibilidad. Queríamos expresar partes de la cultura, sin que fuera todo sobre tequila, maracas y sombreros grandes, y esperamos que al tener un equipo mexicano nos dijeran si algo era falso. A veces, puedes caer en un estereotipo sin saberlo, pero espero que la gente entienda que hicimos lo mejor que pudimos para representar lo mejor de México, para que los mexicanos fueran representados fielmente y para que eso sea visto por el mundo.

“Muchos ya se han burlado de mí, era el turno de México”.

En momentos en que Trump aboga por políticas de “Estados Unidos primero”, ¿por qué es importante la comedia del estilo de Conan Sin Fronteras?

Me incomoda pensar que la voz de una sola persona es más importante que otras, no me gusta esa idea. No tengo ilusión de que, aunque tengo mi programa y este trabajo y la capacidad de venir aquí, yo puedo generar un gran cambio.

Pero lo que podría impulsar esto es que más gente venga a México, que humanice la situación y tenga contactos directos. Quizá si alguien que fue a un mitin y se puso la gorra roja y gritó “¡Construyan el muro!” pasa 20 minutos en la fiesta de quinceañera a la que fui o jugando fútbol con esos jóvenes, podría disolver o disminuir parte de sus prejuicios. Esa es mi esperanza.

Soy un comediante, no puedo cambiar el mundo, no puedo pretender que voy a tener un impacto sustancial. Pero me gustaría pensar que si hago este acto pequeño y luego alguien más hace lo mismo, en algún momento va a haber una diferencia.

¿Cuál es el próximo destino de Conan Sin Fronteras?

Probablemente solo regrese a México, nunca me han abrazado tanto en la vida.



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